Situada a orillas del Ebro y a medio camino entre Madrid y Barcelona, Zaragoza es una de esas ciudades que sorprenden a quien se detiene a conocerla. La capital de Aragón, heredera de más de dos mil años de historia, conserva huellas de su pasado romano, musulmán, mudéjar y cristiano en un casco histórico que se recorre a pie con facilidad. Además, su ubicación en el centro de la comunidad autónoma, la convierte en una base inmejorable para explorar buena parte de Aragón.
En este caso, vamos a hablar de un viaje que hacer por Zaragoza y su entorno. Por ello, si buscas una escapada de verano diferente, lejos de las aglomeraciones de la costa, esta guía te ayudará a descubrir Zaragoza y sus alrededores.
¿Qué ver en el centro de Zaragoza?

El corazón de la ciudad es la plaza del Pilar, una de las más grandes de Europa, presidida por la imponente Basílica de Nuestra Señora del Pilar, el símbolo de Zaragoza y de todo Aragón. A pocos metros se levanta La Seo, la catedral del Salvador, una joya arquitectónica que se caracteriza por su combinación de artes, conviviendo el estilo el románico, el gótico y el mudéjar en un mismo edificio. No muy lejos, el Palacio de la Aljafería, un espectacular palacio musulmán del siglo XI que hoy acoge las Cortes de Aragón, permite viajar a la época de los reinos de taifas sin salir de la ciudad.
Asimismo, la ciudad de Zaragoza guarda también un valioso legado romano: el teatro, el foro y las termas de la antigua Caesaraugusta se pueden visitar en pleno centro, ayudando a entender la importancia de la ciudad hace dos milenios. De esta manera, pasear por las riberas del Ebro al caer la tarde, cruzar el histórico Puente de Piedra y perderse por las callejuelas del casco antiguo completan una primera toma de contacto con una ciudad que mezcla monumentalidad y ambiente de calle como pocas.
Sabores de Zaragoza: tapas y gastronomía
Una visita a Zaragoza no se entiende sin sentarse a la mesa, o en su defecto, tapear. El Tubo, un laberinto de callejuelas situado en pleno centro histórico, es el lugar perfecto para ir de tapas y descubrir la cocina aragonesa de bar en bar. El ternasco, las borrajas, las verduras de la huerta y los embutidos de la tierra son los grandes protagonistas, y todo marida a la perfección con los vinos de las denominaciones de origen aragonesas, como Cariñena, Campo de Borja o Calatayud. Por tanto, en cualquier visita a la capital aragonesa hay que reservar un rato para comer sin prisas, una parte imprescindible de la experiencia.
Escapadas imprescindibles por los alrededores

Una de las grandes ventajas de Zaragoza es todo lo que ofrece su entorno. A poco más de una hora se encuentra el Monasterio de Piedra en Nuévalos, un conjunto monástico rodeado de un parque natural de gran belleza, formado por cascadas, lagos y grutas que resulta especialmente refrescante en verano. Hacia el oeste, la ciudad de Tarazona sorprende con su catedral mudéjar y su trazado medieval, destacando a sus espaldas el Moncayo, perfecto para quienes buscan naturaleza y senderismo en altura.

El mudéjar de Aragón, declarado Patrimonio de la Humanidad, salpica toda la comunidad autónoma de torres e iglesias de una belleza distinta, haciendo que los amantes del arte puedan acercarse a un sinfín de destinos como Fuendetodos, el pueblo donde nació Goya. Si se disponen de más días, el Pirineo aragonés, con espacios naturales como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, queda a un par de horas de la capital y permiten cambiar por completo de paisaje. En muy pocos kilómetros, Zaragoza da acceso a la montaña, al arte y a algunos de los rincones con más encanto de Aragón.

¿Cómo recorrer Zaragoza y su entorno?
A la hora de preparar un viaje, hay que saber que el centro de Zaragoza es compacto y se disfruta caminando, por lo que para moverse por la ciudad no se necesitará vehículo. De este modo, un free tour en Zaragoza, un recorrido gastronómico o un itinerario propio por sus principales atractivos se hace a pie.
La cosa cambia cuando se quiere explorar los alrededores: muchos de estos destinos están dispersos y no siempre cuentan con buenas conexiones de transporte público. Por tanto, organizar las excursiones por libre resulta complicado sin coche. La opción más cómoda y flexible para descubrir el entorno es disponer de vehículo propio o recurrir al alquiler de vehículos en Zaragoza. De esta manera, al contar con un coche, una furgoneta para grupos o incluso una autocaravana, se pueden planificar las salidas según los horarios deseados, combinar varios destinos en un mismo día y llegar a esos pueblos y parajes a los que de otra forma sería difícil acceder.
Consejos finales sobre cuándo y cómo visitar Zaragoza en verano
El verano en Zaragoza es caluroso, consecuencia de su clima continental, por lo que conviene reservar las horas centrales del día para las visitas de interior, es decir, los museos, la Aljafería o los restos romanos del centro, dejando espacio para los paseos a primera hora de la mañana o el atardecer, siendo también los momentos en los que las terrazas de la ciudad cobran vida.
Para tener un recorrido cómodo, se recomienda llevar agua fresca, echarse protección solar, sobre todo en las horas de mayor intensidad solar, y utilizar calzado cómodo. En caso de tener disponibilidad para escoger fechas, se debe valorar alargar la escapada hasta octubre, cuando Zaragoza celebra sus famosas Fiestas del Pilar. Además, en los casos en los que se vaya a hacer alguna excursión, hay que llevar una mochila con todo lo necesario, así como ropa de recambio en el vehículo. Eso sí, sea cual sea el momento escogido, la capacidad de fusionar historia, gastronomía y naturaleza hace de Zaragoza y su entorno un destino redondo para una escapada de verano por el corazón de Aragón.