La ciudad de Budapest es una de las capitales europeas más completas para una escapada corta. Esta ciudad, dividida por el Danubio en Buda y Pest, permite a sus visitantes disfrutar de una mezcla única de monumentos históricos, leyendas legendarias y experiencias únicas que pueden vivirse sin necesidad de largos desplazamientos. En este sentido, en un viaje de tres días es posible conocer sus iconos principales, relajarse en sus famosas termas y pasear por barrios con una singularidad propia. Su tamaño es bastante manejable y la buena conexión entre zonas, ya sea a pie o en transporte público, dan la posibilidad de organizar la visita de forma cómoda y eficiente.
En general, la mejor opción es comenzar cualquier visita con alguno de los tours Budapest, principalmente un tour por los esenciales de la ciudad, en los que ver los principales lugares de Buda y Pest para organizarse. Asimismo, como complemento existen otros tours interesantes, como el del Barrio Judío, el tour por el barrio del castillo de Buda, los tours gastronómicos de Budapest o un crucero por el Danubio. Las posibilidades en este sentido son bastante variadas. En estos tours, los visitantes se sorprenden con la arquitectura imperial, herencia del antiguo Imperio austrohúngaro, pero también con el ambiente moderno y creativo de la ciudad. El contraste entre las colinas históricas de Buda y la animada vida urbana de Pest aporta variedad a la experiencia.

En este caso, vamos a centrarnos en los lugares más importantes que visitar en Budapest en un viaje de 3 días. Para ello, además de los monumentos, veremos las vivencias que hacen diferente a Budapest de otras capitales europeas, sumergiéndonos, nunca mejor dicho, en aguas termales, contemplando el Parlamento iluminado desde el río o descubriendo los llamados «Ruin Bars» o «Bares de Ruina» de la capital húngara.
El Parlamento y el Danubio, la postal más icónica de Budapest

El Parlamento húngaro es uno de los edificios más impresionantes de Europa y el símbolo indiscutible de Budapest. Este edificio, situado a orillas del Danubio, destaca por su fachada neogótica, así como por su tamaño y su detallada ornamentación. La visita a su interior, que se recomienda reservar con antelación, permite admirar la cúpula central y sus salas históricas donde se custodian las joyas de la corona húngara.
El entorno del Parlamento es igualmente impresionante, perfecto para pasear sin prisas. Un recorrido por la orilla del Danubio da la posibilidad de disfrutar de vistas abiertas hacia la colina de Buda y su castillo. En este mismo tramo se encuentra el memorial de los Zapatos en la orilla del Danubio, un homenaje sobrio y emotivo que recuerda a las víctimas judías durante la Segunda Guerra Mundial. Como complemento a la experiencia, un crucero por el Danubio es una de las actividades más habituales, ya que desde el agua se obtiene una perspectiva distinta de los principales monumentos, especialmente al atardecer, cuando la ciudad comienza a iluminarse.
El castillo de Buda y el Bastión de los Pescadores, un mirador esencial

La colina de Buda concentra algunos de los escenarios más representativos de la ciudad. En este sentido, la experiencia en el barrio del castillo de Buda permite explorar un complejo histórico que alberga museos y ofrece vistas privilegiadas sobre el Danubio y el lado de Pest. Su entorno, con calles adoquinadas y edificios de estilo medieval, tiene varios de los rincones más tranquilos de la ciudad, lejos del bullicio del centro más comercial.
Muy cerca se encuentra el Bastión de los Pescadores, uno de los miradores más llamativos de Budapest. Sus torres blancas y su diseño neorrománico crean un ambiente casi de cuento, desde donde se contempla el Parlamento al otro lado del río. Este lugar es especialmente recomendable a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la luz realza la silueta de la ciudad. Las panorámicas desde aquí permiten comprender la disposición geográfica de Budapest. Además, la iglesia de Matías, situada junto al Bastión, completa la visita a esta zona histórica, con su tejado decorado con cerámicas de colores y su interior ornamentado.
Las termas de Budapest, una experiencia pura

Budapest es conocida como la ciudad de los balnearios, por lo que disfrutar de sus termas es una experiencia necesario. La tradición termal se remonta a la época romana, consolidándose durante la ocupación otomana, lo que explica la abundancia de baños históricos repartidos por la ciudad. Entre los más famosos se encuentran los Baños Széchenyi y los Baños Gellért, cada uno con su propio estilo arquitectónico. En este sentido, incluir una sesión termal en el viaje es básico, lo que permite descansar después de las visitas a los monumentos de la ciudad y vivir una costumbre profundamente arraigada en la vida local.
Los Baños Széchenyi, situados en el Parque Városliget, destacan por sus piscinas exteriores rodeadas de arquitectura neobarroca. Por su parte, los Baños Gellért ofrecen un entorno interior muy elegante, con mosaicos y vidrieras que evocan la época imperial. Aunque pudiera parecer lo contrario, los precios son bastante asequibles, por lo que planificar la visita con antelación y reservar entrada online evita colas, especialmente en temporada alta.
El Puente de las Cadenas y la colina Gellért, una perspectiva clásica

El Puente de las Cadenas es uno de los símbolos más atractivos de Budapest, conectando Buda con Pest sobre el Danubio. Este puente fue construido en el siglo XIX, siendo el primer puente permanente que unió ambas orillas, lo que marcó un hito en el desarrollo de la ciudad. Cruzarlo a pie permite apreciar la magnitud del río, con perspectivas únicas hacia el Parlamento en el lado de Pest y el castillo en el lado de Buda. Eso sí, es especialmente recomendable hacerlo al anochecer, cuando la iluminación realza su estructura, dándolo un aire romántico.
Desde el lado de Buda, la subida a la colina Gellért tiene otra de las mejores panorámicas de la capital húngara. Aunque requiere cierto esfuerzo, el mirador recompensa con vistas abiertas sobre el Danubio, los puentes y el casco histórico. En la cima se encuentra la Ciudadela y la Estatua de la Libertad, símbolos visibles desde distintos puntos de la ciudad.
La Avenida Andrássy y la Plaza de los Héroes, un recuerdo mágico

La avenida Andrássy es uno de los ejes más elegantes de Budapest, un ejemplo destacado de arquitectura urbana del siglo XIX. Declarada Patrimonio de la Humanidad, esta amplia vía conecta el centro de la ciudad con la plaza de los Héroes y el parque Városliget, donde se encuentran los Baños Széchenyi o el Zoo de Budapest. A lo largo de su recorrido se pueden ver distintos edificios históricos, embajadas y la Ópera Estatal, cuya fachada neorrenacentista refleja el esplendor imperial de la ciudad. Para quienes deseen una experiencia más completa, asistir a una representación es una opción altamente recomendable.
La Plaza de los Héroes es uno de los espacios más relevantes de la historia del país. Su imponente monumento central conmemora a los líderes fundadores de Hungría, mientras que las columnatas laterales rinden homenaje a distintas figuras históricas. Este lugar, amplio y abierto, contrasta con las calles más estrechas del casco antiguo. A ambos lados, el museo de Bellas Artes y el museo de Arte Moderno ofrecen dos opciones adicionales para quienes quieren descubrir más sobre la ciudad.
La Basílica de San Esteban y las vistas desde su cúpula

La Basílica de San Esteban es uno de los templos más reconocidos de Budapest, un referente del paisaje urbano de Pest. Este templo, dedicado al primer rey de Hungría, San Esteban, es una iglesia que impresiona por su tamaño y su elegante fachada neoclásica. Su interior, decorado con mármoles y frescos dorados, transmite solemnidad y belleza en cada detalle.
Uno de los mayores atractivos de la basílica es la posibilidad de subir a su cúpula panorámica. Desde allí se obtiene una de las mejores vistas de Budapest, con una perspectiva amplia sobre el Danubio, el Parlamento y el entramado de calles del centro. La subida puede realizarse en ascensor o por escaleras. Además, en el interior se encuentra la mano momificada de San Esteban, una reliquia de gran valor para la historia de la ciudad, mientras en su cripta está la tumba del legendario futbolista húngaro Ferenc Puskás, leyenda del Real Madrid.
El barrio judío y los bares de ruina, un viaje distinto

El barrio judío de Budapest es una de las zonas con más personalidad de la ciudad,un lugar imprescindible para comprender su historia reciente. En este lugar se encuentra la Gran Sinagoga de la calle Dohány, la más grande de Europa y una de las más impresionantes del mundo. Su arquitectura de inspiración morisca y su interior ornamentado reflejan la importancia de la comunidad judía en la capital húngara.
Más allá de los monumentos, el barrio judío es hoy uno de los centros culturales y de ocio más dinámicos de Budapest. Sus calles están llenas de murales, pequeñas galerías y cafeterías alternativas que conviven con edificios de aspecto deteriorado que han encontrado una nueva vida. En estos espacios nacieron los famosos Bares de Ruina de Budapest, o, Ruin Bars, locales instalados en antiguas casas semiderruidas que conservan su estética original. El más conocido es Szimpla Kert, pionero de este concepto que mezcla arte, música y ambiente ecléctico.
La gastronomía húngara y el Mercado Central, una inmersión deliciosa

La gastronomía es una parte esencial de cualquier viaje a Budapest, por lo que dedicar tiempo a descubrirla enriquece la experiencia. El Mercado Central es uno de los mejores lugares para acercarse a los sabores tradicionales. Este edificio histórico, con su estructura metálica y su colorido tejado, alberga puestos de productos frescos, especias y especialidades locales.
Entre los platos más representativos destaca el goulash, una sopa elaborada con carne y pimentón, perfecta para recuperar energías tras una jornada de visitas. También merece la pena probar el lángos, una masa frita que suele servirse con crema agria y queso, y postres como el strudel o la tarta Dobos, como parte de la oferta más dulce de la ciudad.