La isla de Mallorca es un destino que gana popularidad para viajar con niños, ya que conocer Mallorca en familia se disfruta de una manera distinta cuando el viaje deja espacio para la sorpresa. La isla tiene playas con grandes arenales, pueblos llenos de encanto, paisajes de montaña y caminos para todos los niveles que permiten vivir cada día como una pequeña aventura. Por eso, al viajar con niños, el ritmo se adapta, buscando que las distancias sean cortas, haya paradas para descansar, los paisajes despierten preguntas y los planes combinen movimiento, juego y descubrimiento. En este contexto, Mallorca resulta un destino muy agradecido, porque no obliga a elegir entre naturaleza, mar o cultura, porque todo aparece relativamente cerca y puede adaptarse a cada edad.
A la hora de preparar el viaje con niños por Mallorca, hay que tener en cuenta una serie de factores. El primero y más importante es el número de días que se quiere dedicar a la isla, siendo lo recomendable hacer un viaje de entre 3 y 7 días. Este viaje permite disfrutar de distintos lugares, conociendo varios de los principales atractivos de la zona. De igual manera, reservar con antelación los vuelos y buscar un alojamiento cómodo es vital. Para ello, Ca’s Saboners, con sus apartamentos amplios y bien equipados en Mallorca, es una opción que lo tiene todo. Estos apartamentos, pensados para ofrecer un espacio completo, con habitaciones amplias y luminosas, cocina equipada y baño, sirven como espacio perfecto para toda la familia. Este hotel con apartamentos en Palmanova se sitúa en un lugar idílico, junto a la playa, garantizando una estancia relajada.
Una vez con el viaje preparado, toca elegir las rutas que hacer con niños en Mallorca. Un tren antiguo puede convertirse en una expedición entre túneles y naranjos; una cueva, en un mundo secreto bajo la tierra; y un parque natural, en un escenario para caminar, observar aves, caminar por la arena y escuchar el sonido del mar. Las excursiones familiares no tienen por qué ser largas ni complicadas, y, lo importante es escoger planes que mantengan el interés de los pequeños y permitan a los adultos disfrutar sin prisas ni demasiada logística. Este artículo propone tres rutas para hacer en Mallorca con niños: el tren de Sóller y Port de Sóller, las Cuevas del Drach con Porto Cristo y el Parque Natural de Mondragó.
Excursión al tren de Sóller y Port de Sóller: un viaje entre montañas, naranjos y mar

La excursión al tren de Sóller es una de las más especiales para hacer en Mallorca con niños porque el propio trayecto ya forma parte de la aventura. De esta manera, salir desde Palma en un tren histórico, atravesar túneles, ver montañas por la ventana y avanzar entre paisajes de la Serra de Tramuntana convierte el desplazamiento en algo emocionante. Para los peques, el viaje resulta tan atractivo como el destino. Además, permite evitar una parte de la conducción y disfrutar en familia de una experiencia pausada, diferente y muy visual, perfecta para empezar el día con curiosidad.
Al llegar a Sóller, el plan puede continuar con un paseo por su plaza principal, sus calles y sus rincones llenos de magia. De igual manera, es un buen momento para tomar algo, comer un helado, descansar en una terraza o dejar que los niños observen el movimiento del pueblo. Sóller tiene el tamaño justo para recorrerlo sin agobios y ofrece una mezcla muy agradable de vida tradicional, arquitectura y paisaje.
Después, una de las mejores partes de la excursión es continuar hasta Port de Sóller en tranvía. Este segundo trayecto añade otro elemento divertido al día y conecta el pueblo con el mar de una forma muy cómoda. En el puerto, se puede pasear junto a la bahía, comer frente al agua, mirar los barcos, hacer una excursión o ir a la playa. Se trata de un día completo de tren, tranvía, montaña, gastronomía y playa, una ruta completa y muy entretenida para los niños que disfrutan de los transportes, los paisajes y los planes sin demasiadas complicaciones.
Cuevas del Drach y Porto Cristo: aventura subterránea para toda la familia

Las Cuevas del Drach son una excursión distinta, una excursión para despertar la imaginación de los niños y añadir un toque de aventura al viaje por Mallorca. Estas cuevas, situadas en la zona de Porto Cristo, permiten descubrir un paisaje subterráneo muy diferente al de las playas y pueblos de la isla. Desde el primer momento, la visita sorprende por la sensación de entrar en otro mundo, con pasadizos, formaciones rocosas y espacios iluminados que parecen sacados de un cuento.
El recorrido por las cuevas resulta especialmente atractivo porque da una sensación de misterio, que se entremezcla con su propio belleza natural en un ritmo cómodo para familias. Las estalactitas y estalagmitas llaman la atención de los niños, que observan e imaginan formas curiosas en las rocas. Además, la presencia del lago interior aporta un momento muy especial, casi mágico, que diferencia esta excursión de otros planes turísticos.
Después de las cuevas, Porto Cristo permite completar el día de una manera cómoda. El puerto tiene una atmósfera marinera tradicional, con zonas para pasear, restaurantes y vistas al mar. Por ello, es una buena opción para comer en familia, descansar después de la visita e improvisar antes de regresar. También se puede dar un pequeño paseo por los alrededores o acercarse a la costa si el tiempo acompaña para bajar a la playa. Esta excursión funciona muy bien si se busca un plan cubierto, cómodo y diferente a la clásica jornada de playa en unas vacaciones familiares por la isla.
Parque Natural de Mondragó: senderos fáciles, calas y naturaleza para niños

El Parque Natural de Mondragó es otra de las mejores opciones para disfrutar de Mallorca con niños al aire libre. Este parque, situado en el sureste de la isla, está compuesto por un sinfín de senderos que atraviesan pinares, miradores y calas de aguas claras, ofreciendo una experiencia muy completa sin necesidad de grandes esfuerzos. Su principal ventaja es que permite adaptar el plan al ritmo de los pequeños: caminar un tramo, descansar, observar el paisaje, acercarse a la playa o hacer una pausa para comer algo tranquilamente.
Los caminos del parque son cómodos para introducir a los niños en el contacto con la naturaleza. No se trata de hacer una ruta exigente, sino de disfrutar del entorno. S’Amarador y Cala Mondragó son dos de los puntos más atractivos, especialmente si el tiempo permite bajar a la arena para mojarse los pies o darse un baño.
La excursión es perfecta para familias que buscan un plan flexible. Independientemente de la temporada, conviene llevar calzado cómodo, agua, algo de comida y protección solar, incluso cuando el día no parezca demasiado caluroso. Mondragó es un plan para pasear, ver playas y sentirse en la naturaleza, con rutas sencillas pero muy bonitas para hacer en familia.