Viajar en bicicleta tiene algo especial. El paisaje no pasa por la ventanilla: se atraviesa, se huele y se nota en las piernas. También te permite detenerte en un pueblo pequeño, cambiar de planes sobre la marcha. En definitiva, viajar en bicicleta es viajar saboreando el camino.

Sin embargo, organizar el primer viaje en bicicleta puede generar muchas dudas. ¿Cuántos kilómetros puedo recorrer? ¿Qué equipaje necesito? ¿Dónde voy a dormir? ¿Y si pincho o se tuercen los planes?

La buena noticia es que no se necesita cruzar Europa ni comprar una bicicleta nueva para iniciarse. La mejor opción para empezar puede ser algo de dos días, cerca de casa y adaptado a tu nivel. En este artículo, vamos a dar algunos consejos útiles para organizar este primera experiencia sobre ruedas.

Escoger una ruta realista

El error más habitual consiste en preparar el recorrido pensando solamente en la distancia. Hacer 50 kilómetros en una carretera asfaltada y llana no tiene nada que ver con recorrerlos por caminos de tierra, con desniveles o empujando una bicicleta cargada. Para una primera experiencia, lo mejor en España es una vía verde, una ruta ciclista señalizada, como por ejemplo alguna eurovelo. Estos recorridos suelen tener poco tráfico, pendientes suaves y poblaciones cada pocos kilómetros donde encontrar casi de todo.

Una etapa de entre 30 y 50 kilómetros puede ser una buena referencia para empezar. No obstante, hay que tener en cuenta forma física, el peso del equipaje y las paradas previstas. En un viaje en bicicleta no se trata de llegar cuanto antes, sino de disfrutar del camino.

Asimismo, también conviene dejar cierto margen, y tener un plan B por si algo falla. Una avería, una visita que se alarga o un restaurante cerrado pueden cambiar completamente los horarios.

No se necesita la bicicleta perfecta

La mejor bicicleta para comenzar es, normalmente, la que ya se tiene en casa. Si funciona correctamente, resulta cómoda y permite transportar algo de equipaje (no se necesita demasiado para una escapada), probablemente será suficiente para una ruta inicial.

No obstante, antes de salir si que conviene revisar un poco tu bici o realizar una revisión en un taller. No hay que dejar que un fallo solucionable arruine la ruta.

Las cubiertas son especialmente importantes: deben adaptarse al tipo de terreno que se encontrará y estar en buen estado. Tampoco conviene estrenar sillín, zapatillas o componentes importantes el mismo día de la salida. Todo debe haberse probado antes.

Decidir como llevar el equipaje

Las alforjas son la opción más habitual porque ofrecen bastante capacidad, siendo mi recomendación personal para este tipo de experiencias. Para viajes más ligeros, también se pueden utilizar bolsas de bikepacking, sujetas directamente al cuadro, el manillar y el sillín.

En cualquiera de los dos casos, hay que intentar llevar poco peso: se lleva lo necesario, y evita lo prescindible, porque hacer cicloturismo con una mochila cargada a la espalda es más que complicado. Además, lo mejor es llevar ropa que se pueda combinar y lavar fácilmente, una prenda de abrigo, protección para la lluvia y algo cómodo para cuando se termine de pedalear, distribuyendo el peso de forma equilibrada en la bici y que todo vaya a salvo de la humedad y suciedad.

En caso de querer encontrar más información sobre planificación, bicicletas, equipaje y alojamiento, se puede consultar esta guía de cicloturismo para empezar a viajar en bicicleta.

Planificar donde comer y dormir

No es necesario reservar cada detalle, pero hay que conocer las posibilidades de cada etapa. Algunos pueblos pequeños apenas tienen alojamientos, supermercados o restaurantes, especialmente fuera de la temporada turística. Por eso, hay veces que hay que combinar donde dormir: en hoteles, hostales, apartamentos o campings.

Para una primera aventura, lo más práctico es reservar el alojamiento con tiempo, ya que proporciona tranquilidad y evita terminar una etapa buscando dónde dormir.

Con la comida sucede algo parecido, conviene llevar siempre agua y algo que comer sin cocinar: frutos secos, fruta, barritas o un bocadillo. No se debe confiar completamente en encontrar un restaurante abierto a la hora y en el lugar que se había imaginado.

Un ejemplo de experiencia: el Canal du Midi

Una ruta especialmente apropiada para iniciarse en lo de viajar en bici es el Canal du Midi, ubicado en el sur de Francia. Esta ruta es cómoda tanto para viajar en pareja, como con amigos o con niños. El hecho de ser una experiencia tan adaptable, hace que el recorrido se pueda realizar en situaciones diferentes.

En términos generales, es una ruta llana, con numerosos tramos protegidos del tráfico y poblaciones distribuidas a lo largo del recorrido. Además, permite adaptar fácilmente las etapas y utilizar el tren en varias ciudades importantes. Desde hace unos años han mejorado muchos tramos, llegando incluso algunos a parecerse a auténticas vías verde. Aun así, pueden aparecer caminos irregulares, grava y raíces, por lo que no es recomendable utilizar cubiertas estrechas de carretera.

El Canal du Midi también enseña algo importante: la ruta perfecta no existe. Algunos tramos pueden resultar monótonos, en verano hace bastante calor y no siempre es fácil encontrar agua. Además, fuera de temporada estival ciertos campings y establecimientos permanecen cerrados, por lo que conocer estos detalles antes de salir permite evitar muchos problemas. No obstante, se trata de una opción práctica para una primera toma de contacto.

Ser autónomo en las averías más sencillas

No hace falta convertirse en mecánico, pero sí conviene saber reparar un pinchazo y volver a colocar una cadena que se ha salido, así como llevar unas herramientas mínimas

El teléfono móvil y una batería externa también forman parte del equipo de seguridad. Además, se descarga el recorrido para consultarlo sin conexión y se guardan las direcciones de alojamientos, estaciones y talleres próximos. Antes del viaje, es fundamental realizar una salida de varias horas con la bicicleta completamente cargada para comprobar si las alforjas se mueven, si el peso está equilibrado o si aparece alguna molestia.

Aceptar que los planes pueden cambiar

La lluvia, el viento o el cansancio pueden obligar a reducir una etapa. Eso no significa que el viaje haya salido mal, porque cambiar el recorrido, tomar un tren o detenerse antes de tiempo también forma parte de viajar en bicicleta.