Sevilla es de esas ciudades en las que cuesta hacer una mala foto. No obstante, hay una diferencia enorme entre la foto que saca todo el mundo a mediodía, con la plaza llena y el sol cayendo a plomo, y la que se consigue cuando se llega al mismo sitio a la hora adecuada. En esta guía, vamos a repasar los rincones más fotogénicos de la ciudad y, sobre todo, cuándo conviene ir a cada uno.
Antes de nada: en Sevilla manda la luz
Entre el final de la mañana y la media tarde, la luz sevillana es muy dura, y de mayo a septiembre el calor convierte el paseo con la cámara en un castigo. Las sombras se marcan bajo los ojos, los colores se apagan y las fachadas blancas se queman en la foto, haciendo que se pierda parte de la magia de la ciudad

Las dos franjas que de verdad merecen la pena son la primera hora de la mañana y la última hora de la tarde. A primera hora tienes calles vacías y una luz suave que rebota en las paredes encaladas. En la hora dorada, la hora previa a la puesta de sol, la piedra y el ladrillo se vuelven color miel. Ten en cuenta que en verano el sol no se pone hasta pasadas las nueve y media de la noche, mientras que en invierno lo hace hacia las seis de la tarde.
Los rincones más fotogénicos de Sevilla
A continuación, vamos a hacer un repaso de esos rincones imprescindibles para sacar las mejores fotos de Sevilla:
Plaza de España

Se trata de la foto que todo el mundo quiere, y con razón: el gran semicírculo de ladrillo, los puentes sobre el canal y los bancos de azulejos dedicados a las provincias españolas forman un escenario espectacular. El problema es que casi siempre está llena de gente. Si puedes, ve antes de las diez de la mañana: tendrás la plaza prácticamente para ti y el sol todavía bajo sobre la fachada. La alternativa es la última hora de la tarde, cuando la luz tiñe de dorado el ladrillo, aunque entonces tendrás más compañía.
- Un truco: en lugar de colocarte en el centro, sube a uno de los puentes laterales y usa las barandillas de cerámica para encuadrar. Da mucha más profundidad que la típica foto frontal.
Parque de María Luisa y Plaza de América
El parque que rodea la Plaza de España es el gran olvidado de la ciudad: la mayoría de los visitantes lo cruza sin detenerse. Esto es un error. Sus paseos arbolados, sus glorietas y sus bancos de azulejos dan fotos muy distintas, y su sombra lo convierte en el mejor sitio de Sevilla para fotografiar en pleno verano, incluso a mediodía. En este sentido, no te pierdas la Glorieta de Bécquer ni la Isleta de los Patos.
Al fondo del parque está la Plaza de América, levantada para la misma Exposición Iberoamericana de 1929 que la Plaza de España y muchísimo menos concurrida. El Pabellón Mudéjar, con su ladrillo rojo y su cerámica, luce especialmente a última hora de la tarde, y las palomas que llenan la plaza dan mucho juego si tienes paciencia.
Barrio de Santa Cruz
La antigua judería es un laberinto de callejuelas encaladas, rejas, macetas y pequeñas plazas con naranjos. En este lugar la hora lo es todo: a primera hora la luz entra de lado y rebota en las paredes blancas; a partir de las once, las calles se llenan de grupos y de sombras duras. Merecen la pena el Callejón del Agua, pegado a la muralla del Alcázar, la Plaza de Doña Elvira y la Plaza de Santa Cruz. Eso sí, hay que tener presente que es un barrio en el que vive gente: no se deben bloquear los portales y no hay que entrar a hacer fotos en los patios privados.
La Catedral y la Giralda, desde fuera

No se necesita entrada para conseguir buenas fotos de la Giralda, porque desde la Plaza Virgen de los Reyes se tiene la torre de frente, con los coches de caballos en primer plano, y, desde la Plaza del Triunfo, se puede juntar la catedral y los muros del Alcázar en el mismo encuadre. El mejor momento es la hora azul, justo después de la puesta de sol, cuando se encienden las luces de la torre y el cielo todavía conserva color.
Plaza del Cabildo
Este es uno de los secretos mejor guardados del centro. Se entra por un pasaje de la Avenida de la Constitución, casi enfrente de la catedral, y de repente aparece una plaza semicircular rodeada de arcos con pinturas al fresco. A pesar de ser pequeña es tranquila y, al estar en parte bajo soportales, funciona bien incluso a mediodía. Eso sí, los que van un domingo por la mañana encontrarán el mercadillo de sellos y monedas, que tiene su encanto pero llena la plaza de puestos.
Triana y la calle Betis

La posibilidad de cruzar el Puente de Isabel II, el famoso puente de Triana, y dar la vuelta, es una opción increíble: desde la calle Betis tienes toda la Sevilla monumental alineada al otro lado del Guadalquivir, con la Torre del Oro y la Giralda asomando. Este es el sitio del atardecer. Las fachadas de colores de Betis se encienden con la última luz, el río refleja el cielo y, cuando cae la noche, el puente iluminado regala otra foto preciosa.
Las Setas de la Encarnación
Para la cara moderna de Sevilla, se puede subir a la pasarela del Metropol Parasol, las famosas Setas de Sevilla. Si bien es de pago, la vista de 360 grados sobre los tejados, con la Giralda al fondo, compensa, sobre todo al atardecer. Las formas onduladas de la estructura de madera también dan fotos muy gráficas desde abajo.
El Real Alcázar

Sus patios y jardines están entre lo más bonito de la ciudad. En este sentido, para fotos personales basta con la entrada, pero conviene saber que las sesiones fotográficas profesionales en su interior necesitan un permiso del propio monumento, que hay que solicitar con antelación. Si se quiere tener una sesión allí, hay que organizarla con tiempo.
Consejos prácticos para fotografiar Sevilla
Algunos de los mejores consejos que se pueden dar para hacer fotos en Sevilla son:
- Madrugar – Se trata del consejo más sencillo y el que más cambia las fotos. Llegar una hora antes que los grupos lo cambia todo.
- Calzado cómodo – El casco antiguo es de adoquín y se camina mucho, por lo que lo mejor es dejar los tacones para la cena.
- Agua y sombra en verano – En julio y agosto se superan con facilidad los 40 grados. Por tanto, hay que dejar los exteriores para el amanecer y el atardecer, y reservar el mediodía para interiores o para el parque.
- Nada de drones en el centro – El espacio aéreo del casco histórico está restringido.
- Ojo con Semana Santa y la Feria – Estos eventos son espectaculares para fotografiar, pero la ciudad se llena y algunos rincones son casi imposibles de ver despejados.
¿Y si se quiere salir en las fotos?
En este caso, aparece el problema de siempre: quien hace las fotos casi nunca sale en ellas. Si se viaja en pareja, se está pensando en pedir matrimonio o simplemente se quiere un recuerdo de calidad del viaje, puede merecer la pena reservar una sesión con un fotógrafo local que conozca estos rincones y sus horarios. Profesionales como Seville Photographer organizan sesiones de pareja, retratos y pedidas de mano en la Plaza de España, el barrio de Santa Cruz o Triana a la hora de mejor luz, y se ocupan de toda la planificación para solo disfrutar.
Por tanto, tanto si madrugas como si esperas al atardecer, lo importante es no ir con prisa. Sevilla recompensa a quien se para a mirarla, y eso, al final, es lo que se nota en las fotos.