Viajar en febrero y marzo tiene ventajas claras; se disfruta de las ciudades con más calma, sin las multitudes típicas de la primavera y el verano, teniendo tiempo para no perderse nada. En España, estos meses marcan el final del invierno, lo que los hace perfectos para quienes buscan escapadas culturales, gastronómicas y auténticas. En este contexto, algunas ciudades se posicionan a la cabeza de los viajes para el final del invierno, como Sevilla y Zaragoza, que, a pesar de ser dos destinos muy diferentes, son igualmente atractivos para una visita en esta época. Mientras Sevilla ofrece un clima más suave y una atmósfera mágica incluso en temporada baja, Zaragoza seduce con su patrimonio histórico, su carácter monumental y su esencia a orillas del río Ebro.

Sevilla en esta época del año significa descubrir la ciudad sin el calor intenso que suele caracterizarla a partir de abril. El centro histórico, sus patios y sus plazas se convierten en un placer, con temperaturas agradables y una luz espectacular. Además, el ambiente sevillano mantiene su energía habitual; terrazas llenas, bares de tapas, flamenco y una agenda cultural muy completa. Por otro lado, Zaragoza es una alternativa perfecta para quienes desean una escapada urbana con mucha historia y menos turismo internacional. En febrero y marzo, la ciudad conserva su ambiente tranquilo, perfecto para recorrer su casco antiguo, entrar en museos o admirar monumentos como la basílica del Pilar o el Pplacio de la Aljafería. Aunque las temperaturas son más frías que en Sevilla, la experiencia es muy agradable si se combina turismo cultural con gastronomía local y planes bajo techo.

¿Qué hacer en Sevilla en febrero y marzo?

Sevilla es una ciudad que se puede disfrutar especialmente en febrero y marzo, cuando el clima permite caminar durante horas sin el calor sofocante del verano. Alojarse en un hotel céntrico es básico para aprovechar al máximo el viaje, y, un lugar como el ILUNION Alcora Sevilla, ubicado a orillas del Guadalquivir y a solamente 10 minutos del centro histórico de la ciudad es una opción perfecta. Este alojamiento, adaptado para personas con movilidad reducida y pet friendly, para aquellos que viajan con sus mascotas. Además, su proximidad al Corte Inglés San Juan De Aznalfarache hace que se tenga a mano cualquier cosa que se pueda necesitar.

Una vez en Sevilla, uno de los planes imprescindibles siempre será visitar la catedral de Sevilla y subir a la Giralda, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares del casco histórico. Muy cerca se encuentra el Real Alcázar, uno de los monumentos más impresionantes de España, con jardines que en esta época comienzan a despertar, ofreciendo un paseo mágico entre fuentes, palmeras y patios llenos de historia. La plaza de España, situada en el Parque de María Luisa, es otra parada obligatoria, para tomar fotografías y recordar la icónica escena de Star Wars: Episodio II – El Ataque de los Clones.

Más allá de los monumentos, Sevilla conquista por sus barrios. Triana es uno de los más especiales, famoso por su tradición flamenca, su cerámica artesanal y su ambiente. Al cruzar el Puente de Isabel II es posible perderse por sus calles, una experiencia auténtica, especialmente si se combina con una visita al mercado de Triana o una parada en algún bar tradicional. El barrio de Santa Cruz, antiguo barrio judío, es otro lugar básico para recorrer sin prisa, con callejuelas estrechas, plazas pequeñas y patios escondidos que transmiten el alma sevillana. En invierno, estos rincones se sienten más tranquilos y románticos.

¿Qué hacer en Zaragoza en febrero y marzo?

Zaragoza es un destino distinto para una escapada en febrero y marzo, adecuado especialmente para quienes buscan una ciudad con gran riqueza histórica y un ambiente puro. En este caso, el ILUNION Romareda, ubicado en un lugar privilegiado para comenzar el viaje, se encuentra junto al auditorio de Zaragoza, el estadio de la Romareda, del que coge el nombre, y el Parque José Antonio Labordeta. Al igual que el resto de hoteles ILUNION, es pet friendly y está adaptado para personas con movilidad reducida. Desde el alojamiento se puede llegar fácilmente al centro histórico caminando para conocer todo lo que Zaragoza tiene por ofrecer.

El punto más emblemático es, sin duda, la basílica del Pilar, una joya monumental que domina la plaza del Pilar y representa uno de los símbolos más importantes de Aragón. Su interior impresiona por su tamaño, su decoración y sus capillas, mientras que desde sus torres se pueden contemplar vistas panorámicas del río Ebro y del resto del casco urbano. Muy cerca se encuentra La Seo del Salvador, la otra catedral de la ciudad, con una mezcla de estilos arquitectónicos que reflejan siglos de historia.

Uno de los grandes tesoros de Zaragoza es el palacio de la Aljafería, una fortaleza de origen islámico que sorprende por su belleza y por su importancia cultural. También merece la pena perderse por el casco antiguo, donde se encuentran plazas, iglesias y calles llenas de vida local. La zona de El Tubo es especialmente interesante, ya que combina tradición y gastronomía, siendo el punto perfecto para hacer una pausa durante el recorrido. Además, los museos y centros culturales se pueden recorrer sin prisas en invierno. El museo Goya, para conocer la relación del pintor con Aragón o el museo Pablo Gargallo, que ofrece una experiencia artística diferente centrada en escultura y arte moderno, son dos de las mejores opciones.

Eventos, festividades y planes de temporada – ¿Qué se celebra en Sevilla y Zaragoza en febrero y marzo?

Como hemos indicado, Febrero y marzo son meses perfectos para visitar Sevilla y Zaragoza desde una perspectiva más íntima, ya que ambas ciudades mantienen una agenda cultural activa incluso fuera de la temporada alta. En Sevilla, uno de los eventos más destacados es el Carnaval, aunque no es tan multitudinario como en Cádiz. Aun así, se celebran actividades, fiestas y concursos en distintos barrios, además de propuestas culturales relacionadas con música y teatro. También es una época en la que muchos espacios culturales intensifican su programación, con conciertos en salas, espectáculos flamencos en tablaos tradicionales y funciones especiales en teatros como el Lope de Vega.

En Zaragoza, el Carnaval también tiene presencia con desfiles y actividades para familias, especialmente en el centro histórico. Sin embargo, uno de los aspectos más atractivos de la ciudad en estos meses es su oferta cultural en auditorios, museos y centros de arte. Zaragoza suele acoger exposiciones temporales y ciclos de conciertos, especialmente en espacios como el auditorio de Zaragoza. Además, en marzo suelen celebrarse ferias gastronómicas, eventos de artesanía y mercados culturales, que permiten al turista conocer productos típicos de Aragón y vivir la ciudad con un ambiente más auténtico.

Gastronomía: ¿Qué comer en Sevilla y Zaragoza en invierno?

La gastronomía es siempre una de las grandes razones para visitar las ciudades españolas, e independientemente de cuál sea y la época del año, todas tienen algo que aportar. En Sevilla, el tapeo es prácticamente un ritual diario, haciendo que recorrer los bares del centro o de barrios como Triana sea una forma perfecta de conocer la ciudad. Entre los imprescindibles destacan el jamón ibérico, el salmorejo, las espinacas con garbanzos o el clásico montadito de pringá. De igual forma, es un buen momento para probar guisos tradicionales, ya que en invierno muchos bares ofrecen recetas de cuchara que en verano desaparecen del menú.

Zaragoza, por su parte, ofrece una gastronomía contundente y muy ligada a los productos de Aragón. Uno de los platos estrella es el ternasco asado, una de las carnes más típicas de la región, que suele servirse con patatas y/o verduras en los restaurantes tradicionales. También son muy populares las migas aragonesas, perfectas para el frío, y las borrajas, una verdura muy característica que se prepara de distintas formas. En el casco antiguo, especialmente en la zona de El Tubo, es posible disfrutar de ambiente de tapas, muy animado, con opciones que van desde recetas clásicas hasta propuestas modernas.

Tanto Sevilla como Zaragoza ofrecen experiencias culinarias para esta época del caño, capaces de convertir cualquier escapada en un auténtico viaje de sabores.